Se argumentará que un análisis riguroso del espectro político en España debería basarse en complejosalgoritmos y cálculos matemáticos, destinados a predecir con precisión el resultado electoral. Tal fórmula no existe.El Real Madrid puede ganarle al Barcelona, e inexplicablemente perder, con un recién ascendido a Primera, en la jornada siguiente (lo que da al traste con las esperanzas que habíamos depositado en nuestra quiniela).

 

Tezanos es consciente de ello cuando nos obsequia conalguna de sus pringosas e indigestas especialidades culinarias, que constituyen más un deseo, que un reflejo de la realidad ideológica española. Lo que no quita para que nosotros, mientras tomamos el preceptivo café con leche y ensaimada matutinos, apostemos doble o nada con el vecino del quinto, sobre el tema: ¿Volvería a ganar Sánchez unas hipotéticas Elecciones Generales?

 

No.

 

Apoyamos la inferencia en datos objetivos arrojados porencuestas realizadas tras los resultados electorales del 28-A de 2019, en las que el psoe, -como demasiado biensabemosalcanzó casi 7.000.000 de votos. Más allá de la fidelidad del voto marujil, unos 2.000.000 de votantes socialistas que creyeron -o quisieron creer- declaracionesde Sánchez, -expresadas en un tono un tanto chulesco-, deno traspasar “líneas rojas”, de no pactar con el diablo  (“¿se lo digo otra vez?”; “si quiere, se lo digo otra vez”… “Cómo quiere que se lo diga?”. Sánchez puede ser un hombre sin escrúpulos, pero como animal resulta en extremo adaptativo, con una resiliencia que haría palidecer de envidia a una rata o cucaracha y, en este sentido, habríahecho las delicias de Darwin. También las de Groucho:Sánchez tiene “sus principios, pero si no te gustan, no duda en cambiarlos por otros. Tras refugiarse bajo las faldas de “mamá Otegi”, “papá Iglesias y otras alimañasde parecido pelaje, creemos que buena parte de esos2.000.000 de votantes socialistas que se sintieron estafados, no volverían a votarle.

 

Las encuestas no le son mucho más favorables en lo que a gestión de la pandemia se refiere. Un 45 % de sus votantesla considera “buena”, mientras un 40 %, “regular”; y un 15 %, “mala, hecho que -en nuestra opinión-, hace que alberguemos esperanza, en cuanto a la “redención” y posible “salvación” de las almas de esos votantes.

 

Sin lugar a dudas, el momento álgido en el que habrá de alcanzarse la unanimidad de la ciudadanía se halla próximo: Cuando los efectos de las políticas económicas del gobierno -o la ausencia de ellas-, toquen nuestro bolsillo.

 

Nadie negará que el sistema capitalista adolezca de defectos, pero claramente es el único que favorece la creatividad, el desarrollo y el progreso humano. Como en muchos otros aspectos de la vida, el camino más corto no siempre resulta el más adecuado, -y la economía no iba a ser una excepción. Así, postulamos que la mejor manera de favorecer al trabajador implica crear un ambiente propicio que pasa por favorecer al empresario que crea empleo. Aunque no falten las mentes toscas o malintencionadas que denigran de forma sistemática todo aquello que puede beneficiarles, -si es que también beneficia al patrón. Entonces, medidas económicas como una alta fiscalidad, un “reforzamiento de las institucionessociales” no son sino el producto de una cortedad de vistacasi proverbial, que parece pretender el “agrisamiento” y la mediocridad del pueblo. En definitiva, puede que “pan para hoy”, -pero nunca para mañana, porque, incluso asumiendo que los fines de esos “economistas miopesfueran nobles y genuinos, eligen la forma menos inteligente de intentar conseguirlos. Esa forma implicará,de forma casi indefectible, una caída en las inversiones de empresas,-y, por tanto, una nula creación de empleo-, así como una alta fiscalidad, y un aumento del gasto público. Es el caso de España, en la que el gob de sánchez lo ha aumentado en un 50 %. Si, -como reza el adagio popular-,no es “más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia”, tampoco será más rico, el que más ingresa, sino el que menos gasta.

 

Es una prodigalidad que conocimos en tiempos del gob de Zapatero, y que hipotecó ejercicios posteriores (como Rajoy bien sabe!). Una prodigalidad de la que huye cualquier persona con dos dedos de frente y a la que se oponen, por otra parte, como demuestran a diario, en su quehacer cotidiano, las amas de casa.